Vitaminas para el cerebro y los nervios

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Vitaminas para el cerebro y los nervios

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Esta vitamina ayuda en muchas funciones del cuerpo, pero no se produce en el cuerpo. La única forma de obtenerla es consumiendo alimentos de origen animal y sus suplementos, como carne, pescado y productos lácteos, etc. También está disponible en forma de suplementos orales, inyecciones de vitamina B-12 o aerosoles nasales prescritos para tratar la deficiencia de vitamina B-12.

El cuerpo humano puede almacenar reservas de vitamina B-12 durante algunos años, por lo que su deficiencia puede ser poco frecuente. Sin embargo, las personas que mantienen una dieta estrictamente vegetariana corren más riesgo de desarrollar una deficiencia de vitamina B12 porque los alimentos vegetales no contienen vitamina B-12. Otras personas susceptibles de padecer una deficiencia de vitamina B-12 son los adultos mayores y las personas que tienen problemas en el tracto digestivo y no pueden absorber los nutrientes correctamente.

Las principales causas de la deficiencia de vitamina B12 pueden ser una dieta inadecuada, infecciones por parásitos, enfermedades bacterianas, el uso de antiácidos a largo plazo, la enfermedad celíaca, la enfermedad de Crohn, la anemia perniciosa, el consumo de alcohol en exceso, la dieta vegetariana, el ser anciano, la menor absorción de nutrientes en el cuerpo debido a la deficiencia del factor intrínseco y el impacto de los medicamentos y otras condiciones médicas.

Vitaminas para el cerebro para estudiantes

Probablemente no pases mucho tiempo pensando en tu sistema nervioso, pero sin él las partes de tu cuerpo no podrían comunicarse entre sí, ya sea para comer, para caminar o para notificarte un dolor en alguna parte de tu cuerpo.

El sistema nervioso tiene dos componentes: 1) el sistema nervioso central (cerebro y médula espinal) 2) el sistema nervioso periférico o, lo que es lo mismo, los nervios que van de todo el cuerpo a la médula espinal y, posteriormente, al cerebro.

Qué es: El ALA es un potente antioxidante soluble en grasa y agua que neutraliza los radicales libres. A diferencia de otros antioxidantes, que se dirigen a los radicales libres en la sangre o en los tejidos, el ALA es eficaz en ambos.

Por qué es importante: Los picos de azúcar en sangre pueden generar radicales libres y dañar los nervios y la salud nerviosa. Los suplementos de ALA no sólo combaten los radicales libres, sino que también favorecen los niveles de azúcar en sangre que ya están en el rango normal, ayudando a las células a reconocer y responder a la insulina.

Por qué es importante: Porque es fundamental para la serotonina, un neurotransmisor relacionado con el estado de ánimo, el apetito, el sueño, el aprendizaje y mucho más. Algunos estudios demuestran que la B12 puede favorecer el estado de ánimo. Otras investigaciones relacionan los niveles bajos de B12 con la salud ósea en mujeres mayores de 64 años y con la memoria en personas maduras.

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3. Ácido ascórbico (vitamina C)La mayor concentración de esta vitamina esencial se encuentra en el cerebro, especialmente en la hipófisis (400mg/kg). Puedes obtener altas cantidades de este poderoso antioxidante de los cítricos y las verduras verdes. La vitamina C es importante en la síntesis del neurotransmisor dopamina, pero también protege al cerebro contra el estrés oxidativo. Dado que esta vitamina no puede almacenarse en el cuerpo, es importante que se obtengan cantidades diarias adecuadas a través de los alimentos, alrededor de 90 mg diarios, según la Clínica Mayo.4. CalcioEn lo que respecta a los minerales, el calcio es el mineral esencial número uno para el funcionamiento saludable del cerebro. Desempeña un papel fundamental como mensajero de las células nerviosas. También regula la neurotransmisión y controla la excitabilidad de los nervios. Los niveles bajos de este mineral esencial suelen ser poco frecuentes, ya que el cuerpo tiene una gran reserva de este mineral en los huesos. Sin embargo, algunos fármacos pueden agotar los niveles de este mineral, lo que puede provocar diversos problemas de salud.

5. MagnesioEl magnesio es importante para la conversión de muchas vitaminas B en su forma activa. En otras palabras, tomar cualquier suplemento vitamínico por sí solo sería inútil sin el magnesio y otros minerales, ya que su interacción es lo que hace que el cerebro funcione. Un estudio descubrió que la administración de suplementos de magnesio a ratas envejecidas mejoraba la memoria de trabajo y a largo plazo. El magnesio de las membranas celulares también es importante para la transmisión de impulsos. Además, tanto el magnesio como el calcio deben estar en cantidades ideales en el organismo para evitar la excitabilidad del sistema nervioso. Una deficiencia de cualquiera de ellos puede provocar problemas neurológicos.

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Seguir una dieta equilibrada como parte de un estilo de vida saludable mejora el funcionamiento del corazón y el cerebro y reduce el riesgo de muchas afecciones graves, como los accidentes cerebrovasculares, la diabetes de tipo 2 y la enfermedad de Alzheimer. También puede ayudar a controlar los síntomas neurológicos.

El cerebro representa sólo el 2% del peso de un adulto, pero utiliza el 20% de la energía producida por el cuerpo. Si el suministro de energía no es suficiente, las personas pueden experimentar una serie de síntomas, como problemas de memoria, fatiga y problemas de concentración.

El cuerpo (y el cerebro) obtiene energía de una sustancia llamada glucosa, que se encuentra en gran parte en los hidratos de carbono. Los hidratos de carbono complejos, que se encuentran en alimentos con almidón como el pan integral, la pasta y el arroz, son mejores para nosotros porque liberan energía lentamente y ayudan al cerebro a funcionar de forma estable.

El «peso seco» del cerebro es de aproximadamente un 60% de grasa y una quinta parte de esta grasa está formada por los ácidos grasos esenciales omega-3 y omega-6. Los ácidos grasos esenciales no pueden ser producidos por el cuerpo, por lo que tienen que provenir de la dieta. La mayoría de nosotros consume mucho más omega-6 (presente en las aves de corral, los huevos, el aguacate y los frutos secos) que omega-3 (presente en el pescado azul, las semillas, sobre todo las de lino, y los frutos secos, especialmente las nueces).