De donde vienen las estrellas

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De donde vienen las estrellas

júpiter

Tras el Big Bang, el Universo se expandió, se enfrió y acabó permitiendo que los protones y los electrones formaran hidrógeno neutro. Sin embargo, en algún momento de los primeros mil millones de años de la historia cósmica, el Universo se inundó de fotones altamente energéticos que devolvieron al hidrógeno del medio intergaláctico a un estado altamente ionizado. El origen de estos fotones ionizantes sigue sin estar claro, lo que convierte a la reionización cósmica en uno de los grandes enigmas sin resolver del Universo primitivo. Aunque, en principio, una gran cantidad de objetos astronómicos podrían haber contribuido a este proceso, las galaxias con formación estelar suelen ser las principales candidatas, ya que se sabe que existían en gran número en la época en cuestión.

Dado que la luz de algunas de las galaxias más lejanas que conocemos actualmente ha tardado más de diez mil millones de años en llegar a nosotros, podemos aprender más sobre las galaxias de la época de reionización estudiando estos objetos extremadamente débiles y lejanos. Nuestro equipo utiliza las galaxias y los cúmulos de galaxias como lentes gravitacionales para buscar estos objetos, y utiliza modelos numéricos para conocer mejor sus propiedades.

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Las estrellas se forman dentro de densas concentraciones de gas y polvo interestelar denominadas nubes moleculares. Estas nubes contienen gas y polvo fríos (principalmente hidrógeno molecular) que han quedado de la formación de las galaxias. Estas nubes moleculares quieren disiparse, como el humo, pero la gravedad las mantiene unidas. La gravedad sigue tirando de este gas y polvo hacia dentro, haciéndose más denso y caliente, hasta que los átomos de hidrógeno se fusionan para formar helio y, a su vez, formar una estrella. Los astrónomos calculan que cada año se forman 5 nuevas estrellas en la Vía Láctea. Comprueba cómo funcionan estas guarderías estelares en este vídeo.

En los primeros días del universo, ligeramente después del Big Bang, había ciertas secciones en las que la materia era ligeramente más densa, lo que hizo que los átomos empezaran a agruparse debido a la atracción gravitatoria. Esta aglomeración de átomos formó entonces enormes nubes de polvo y gas que acabaron condensándose y volviéndose extremadamente densas y calientes.

Las estrellas nacen dentro de las nubes calientes y densas condensadas de polvo y gas dispersas por el universo. Un ejemplo popular entre los astrónomos es la nebulosa de Orión, situada justo debajo del cinturón de Orión, esta nebulosa es popular debido a su distancia relativamente cercana y a su gran visibilidad, esta nebulosa puede verse a través de la mayoría de los telescopios. Dentro de estas nubes calientes y densas, la turbulencia puede causar nudos con suficiente masa para forzar al gas y al polvo a colapsar bajo su propia atracción gravitacional, y una vez que esta nube colapsa, el centro comienza a calentarse. Esto se conoce como una protoestrella, y finalmente, este núcleo caliente se convertirá en una estrella. Modelos recientes de formación estelar han predicho que las nubes que giran durante este proceso pueden romperse y formar sus propias estrellas, esta podría ser la razón por la que muchas de las estrellas de la Vía Láctea están en parejas o grupos de estrellas múltiples.

gigante roja

Las estrellas son los objetos astronómicos más reconocidos y representan los bloques de construcción más fundamentales de las galaxias. La edad, la distribución y la composición de las estrellas de una galaxia trazan la historia, la dinámica y la evolución de esa galaxia. Además, las estrellas son responsables de la fabricación y distribución de elementos pesados como el carbono, el nitrógeno y el oxígeno, y sus características están íntimamente ligadas a las de los sistemas planetarios que pueden unirse a su alrededor. Por consiguiente, el estudio del nacimiento, la vida y la muerte de las estrellas es fundamental en el campo de la astronomía.

Las estrellas nacen dentro de las nubes de polvo y dispersas en la mayoría de las galaxias. Un ejemplo familiar de este tipo de nubes de polvo es la nebulosa de Orión. Las turbulencias en las profundidades de estas nubes dan lugar a nudos con suficiente masa como para que el gas y el polvo empiecen a colapsar bajo su propia atracción gravitatoria. A medida que la nube colapsa, el material del centro comienza a calentarse. Conocido como protoestrella, es este núcleo caliente en el corazón de la nube que colapsa el que un día se convertirá en una estrella. Los modelos informáticos tridimensionales de formación estelar predicen que las nubes giratorias de gas y polvo en colapso pueden romperse en dos o tres manchas; esto explicaría por qué la mayoría de las estrellas de la Vía Láctea están emparejadas o en grupos de múltiples estrellas.

¿las estrellas proceden de las nebulosas?

Las estrellas se forman dentro de densas concentraciones de gas y polvo interestelar denominadas nubes moleculares. Estas nubes contienen gas y polvo fríos (principalmente hidrógeno molecular) que han quedado de la formación de las galaxias. Estas nubes moleculares quieren disiparse, como el humo, pero la gravedad las mantiene unidas. La gravedad sigue tirando de este gas y polvo hacia dentro, haciéndose más denso y caliente, hasta que los átomos de hidrógeno se fusionan para formar helio y, a su vez, formar una estrella. Los astrónomos calculan que cada año se forman 5 nuevas estrellas en la Vía Láctea. Comprueba cómo funcionan estas guarderías estelares en este vídeo.

En los primeros días del universo, ligeramente después del Big Bang, había ciertas secciones en las que la materia era ligeramente más densa, lo que hizo que los átomos empezaran a agruparse debido a la atracción gravitatoria. Esta aglomeración de átomos formó entonces enormes nubes de polvo y gas que acabaron condensándose y volviéndose extremadamente densas y calientes.

Las estrellas nacen dentro de las nubes calientes y densas condensadas de polvo y gas dispersas por el universo. Un ejemplo popular entre los astrónomos es la nebulosa de Orión, situada justo debajo del cinturón de Orión, esta nebulosa es popular debido a su distancia relativamente cercana y a su gran visibilidad, esta nebulosa puede verse a través de la mayoría de los telescopios. Dentro de estas nubes calientes y densas, la turbulencia puede causar nudos con suficiente masa para forzar al gas y al polvo a colapsar bajo su propia atracción gravitacional, y una vez que esta nube colapsa, el centro comienza a calentarse. Esto se conoce como una protoestrella, y finalmente, este núcleo caliente se convertirá en una estrella. Modelos recientes de formación estelar han predicho que las nubes que giran durante este proceso pueden romperse y formar sus propias estrellas, esta podría ser la razón por la que muchas de las estrellas de la Vía Láctea están en parejas o grupos de estrellas múltiples.